Ji-eun, vestida de blanco, sonreía mientras caminaba hacia el altar para casarse con Min-jun, el hombre que creía conocer mejor que nadie. Todo parecía perfecto hasta que una niña entró corriendo, esquivó a los invitados y se detuvo frente a la novia con un sobre entre las manos. “¡Señorita, no se case con él! ¡Mi mamá me dijo que le entregara esto!”, exclamó. La música se detuvo y todos comenzaron a murmurar.
La fotografía que destruyó su felicidad
Con las manos temblorosas, Ji-eun abrió el sobre. Dentro encontró una fotografía de Min-jun abrazando a otra mujer, mientras sostenía a un bebé que parecía tener apenas unos meses. La novia sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Miró la imagen una y otra vez, buscando alguna explicación, pero reconoció perfectamente el rostro de su prometido. Levantó la mirada hacia él y preguntó con la voz quebrada: “Min-jun… ¿quiénes son ellos?”. Él perdió el color del rostro y no consiguió responder.
El novio intenta ocultar la verdad
Min-jun se acercó rápidamente e intentó quitarle la fotografía, asegurando que todo era un malentendido. Pero Ji-eun retrocedió, apartó su mano y lo miró con una decepción que hizo callar a toda la iglesia. “¡Me prometiste que nunca me mentirías!”, dijo. Él insistió en que podía explicarlo después de la ceremonia, pero ella se quitó lentamente el anillo de compromiso y anunció que no daría un solo paso más hacia el altar hasta conocer la verdad.
La mujer que apareció en la puerta
Justo cuando Min-jun intentaba convencerla de continuar, las enormes puertas de la iglesia se abrieron. Una mujer entró sosteniendo al bebé de la fotografía. Tenía los ojos enrojecidos, como si hubiera pasado muchas noches llorando. Caminó directamente hacia el altar y se detuvo frente al novio. “No puedes seguir engañándola como me engañaste a mí”, declaró. Los invitados quedaron paralizados. Ji-eun comprendió que aquella mujer no había llegado para arruinar su boda sin motivo: había venido a revelar algo que Min-jun llevaba mucho tiempo ocultando.
Una confesión inesperada
Min-jun bajó la cabeza y finalmente admitió que había mantenido una relación con aquella mujer antes de comprometerse con Ji-eun. Sin embargo, lo que más destrozó a la novia fue descubrir que él sabía de la existencia del bebé y había negado repetidamente cualquier responsabilidad. Ji-eun dejó el anillo sobre el altar y decidió cancelar la boda. Mientras los invitados observaban en silencio, se marchó sin mirar atrás. Pero cuando llegó a la salida, la mujer la llamó y le reveló algo todavía más inquietante: el bebé no era el único secreto que Min-jun había ocultado.Continuará…