Kang Min-seok era un exitoso empresario de Seúl que había construido una enorme fortuna después de años de sacrificios. Estaba casado con Seo-yeon, una mujer elegante a quien había confiado sus bienes, sus secretos y su corazón. Sin embargo, durante las últimas semanas, él había notado comportamientos extraños: llamadas que ella ocultaba, documentos que desaparecían de su escritorio y reuniones de las que nunca quería hablar. Cansado de las sospechas, decidió fingir que estaba profundamente dormido para descubrir qué ocurría cuando su esposa creía estar sola.
La conversación que lo cambió todo
Aquella noche, Seo-yeon entró en la habitación, comprobó que su marido no reaccionaba y sacó el teléfono de su bolso. Con una sonrisa fría, susurró: “Tranquilo… cuando firme los documentos, toda su fortuna será mía”. Después abrió una carpeta llena de papeles y los colocó junto a la cama. Min-seok escuchó cada palabra sin moverse. Lo que más le dolía no era perder dinero, sino descubrir que la mujer a la que había amado podía estar planeando destruirlo mientras fingía preocuparse por él.
El millonario abre los ojos
Seo-yeon se inclinó para revisar los documentos y comenzó a hablar sobre la manera en que conseguiría el control de las propiedades de su esposo. De repente, Min-seok abrió los ojos y se incorporó. “¡Escuché todo! ¡Ahora vas a responder por tu traición!”, declaró. La mujer dejó caer la carpeta y retrocedió, incapaz de pronunciar una sola palabra. Intentó acercarse para explicarse, pero él le pidió que no lo tocara. Por primera vez, Seo-yeon comprendió que ya no podía controlar la situación con sus mentiras.
Los documentos escondían algo peor
Min-seok recogió la carpeta y comenzó a revisar los papeles. Descubrió que algunos documentos contenían firmas que él nunca había autorizado y transferencias preparadas para mover parte de su patrimonio a una empresa desconocida. Cuando le preguntó quién estaba detrás de todo aquello, Seo-yeon rompió a llorar y aseguró que había sido presionada por alguien. Él no le creyó de inmediato y le exigió que dijera la verdad. Entonces ella reveló que un socio de confianza llevaba meses convenciéndola de que, si conseguían apartar a Min-seok de sus negocios, ambos podrían quedarse con una parte de su fortuna.
La última sorpresa
Min-seok tomó su teléfono y llamó a su abogado para detener cualquier operación sospechosa y revisar los documentos antes de tomar otras medidas. Seo-yeon intentó detenerlo, asegurando que todavía lo amaba, pero él respondió que el amor sin honestidad no podía sostener un matrimonio. Cuando ella creyó que todo había terminado, el teléfono de Min-seok recibió un mensaje de su abogado: habían encontrado una prueba que relacionaba a otra persona cercana con el plan. El millonario levantó la mirada, sorprendido, y preguntó: “¿Quién más me ha estado engañando?”. La respuesta estaba a punto de revelar una traición mucho más cercana de lo que imaginaba.Continuará…