La clienta seguía sin entender nada y exigía saber por qué la vendedora la había golpeado. La vendedora señaló una bolsa que llevaba en la mano y gritó: “¡Mira lo que compraste aquí la semana pasada!” La clienta quedó confundida.
UNA FOTO OCULTA
La vendedora sacó su teléfono y mostró una fotografía tomada en el mercado. En ella aparecía la clienta entregándole un sobre a un hombre desconocido. La mujer negó haber hecho algo ilegal y aseguró que ni siquiera recordaba a ese hombre.
EL HOMBRE HABÍA DESAPARECIDO
La vendedora explicó que aquel hombre era su hermano y que, después de recibir el sobre, desapareció sin dejar rastro. Por eso había pensado que la clienta sabía dónde estaba.
PERO ELLA TAMBIÉN TENÍA UNA PRUEBA
La clienta revisó su teléfono y encontró una fotografía tomada ese mismo día. En el fondo aparecía el hombre, pero estaba acompañado por otra persona. Al ampliar la imagen, ambas mujeres reconocieron a alguien conocido.
LA PERSONA QUE NADIE SOSPECHABA
La vendedora se quedó paralizada al ver el rostro. La clienta susurró: “Ahora entiendo por qué me acusaste…” Entonces el teléfono recibió un mensaje anónimo: “Dejen de buscarlo si no quieren descubrir toda la verdad.”