En septiembre de 2022, la NASA llevó a cabo una de las pruebas más importantes de defensa planetaria de la historia. La misión DART hizo impactar deliberadamente una nave espacial contra Dimorphos, un pequeño asteroide de unos 160 metros de diámetro que orbita alrededor de Didymos. El objetivo era comprobar si un impacto controlado podía modificar su trayectoria.
💥 Una nave espacial chocó contra el asteroide a propósito
La misión funcionó mediante la técnica conocida como impactador cinético: en lugar de utilizar explosivos, una nave se estrella a gran velocidad contra el asteroide para alterar ligeramente su movimiento. DART consiguió modificar la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos en aproximadamente 32 minutos, superando ampliamente el cambio mínimo que la NASA había establecido como objetivo de éxito.
🛰️ El efecto fue mucho mayor de lo que parecía
El choque no solamente empujó al asteroide. La enorme cantidad de material expulsado de su superficie después del impacto produjo un efecto adicional, aumentando la modificación de su movimiento. Los científicos han seguido estudiando esos fragmentos para comprender mejor cómo responden distintos tipos de asteroides a una colisión de este tipo.
☀️ En 2026 llegó una nueva revelación
Un análisis publicado en marzo de 2026 encontró que el impacto de DART también produjo un pequeño cambio en la órbita del sistema Didymos-Dimorphos alrededor del Sol. El período orbital alrededor del Sol, que era de aproximadamente 770 días, cambió una fracción de segundo. Aunque el cambio es diminuto, NASA señala que una modificación pequeña puede acumularse con el tiempo y convertirse en una desviación significativa.
🌍 Una prueba que podría ser crucial en el futuro
DART no fue una misión para salvar a la Tierra de un asteroide que estuviera actualmente en rumbo de colisión. Fue un experimento de defensa planetaria diseñado para demostrar que la trayectoria de un objeto espacial puede modificarse mediante un impacto controlado. El resultado confirmó que esta técnica puede formar parte de las herramientas disponibles para enfrentar una futura amenaza, siempre que exista suficiente tiempo para detectarla y actuar. En otras palabras: por primera vez, la humanidad consiguió cambiar deliberadamente el movimiento de un cuerpo celeste. No significa que podamos detener cualquier asteroide, pero sí que ya existe una tecnología probada capaz de modificar su trayectoria.