Ha-Neul coloca una silla junto a Tae-Soo y comienza a bailar a su lado, mientras él mueve los brazos siguiendo el ritmo de la música. Los invitados que minutos antes lo ignoraban observan sorprendidos cómo la joven lo trata con respeto y naturalidad.
TAE-SOO LE AGRADECE SU GESTO
Tae-Soo mira a Ha-Neul y le dice: “Gracias… hacía mucho tiempo que nadie me invitaba a compartir algo así”. Ella sonríe y responde: “No tienes que agradecerme por tratarte como a cualquier otra persona”.
PERO ALGUIEN RECONOCE SU ROSTRO
De repente, el dueño del elegante salón se acerca y observa a Tae-Soo detenidamente. Después de unos segundos, queda completamente sorprendido y pregunta: “¿Tae-Soo? ¿Eres tú?”. Todos comienzan a preguntarse quién es realmente aquel hombre.
LA VERDAD SALE A LA LUZ
Tae-Soo explica que años atrás era un reconocido bailarín y que tuvo que abandonar los escenarios después de un accidente. Sin embargo, nunca dejó de amar la música y había regresado aquella noche por una razón muy especial.
ÉL NO HABÍA IDO A PEDIR DINERO
Tae-Soo revela que no estaba allí para pedir ayuda. Había sido invitado para evaluar una propuesta relacionada con el futuro del salón. Entonces mira a Min-Ho y le dice: “Ahora entiendo cómo tratas a las personas cuando crees que no pueden darte nada”.
LA DECISIÓN QUE NADIE ESPERABA
Ha-Neul descubre que Tae-Soo era la persona que debía tomar una importante decisión sobre el lugar. Él mira a todos y dice: “No voy a recordar quién me ignoró… voy a recordar quién decidió verme como una persona”. Ha-Neul sonríe mientras los demás quedan completamente en silencio.