Entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2026, científicos del USGS detectaron una intrusión superficial de magma bajo la caldera del Kīlauea, en Hawái. El magma comenzó a desplazarse por debajo de la superficie mientras continuaba la actividad eruptiva en la zona de la cumbre.
⚡ Más de 50 terremotos acompañaron el movimiento
La intrusión estuvo acompañada por una intensa actividad sísmica. Durante una de las fases se registraron más de 50 terremotos, y el mayor alcanzó magnitud 3,4. Los instrumentos también detectaron cambios muy rápidos en la deformación del terreno, señales que ayudaron a los científicos a identificar el desplazamiento del magma bajo tierra.
🛰️ Los instrumentos detectaron cómo se deformaba el suelo
Los inclinómetros instalados alrededor de la cumbre registraron una rápida inflación del terreno, compatible con el crecimiento de fracturas en una orientación este-oeste. Sin embargo, un vuelo de vigilancia realizado por el USGS el 1 de octubre no encontró nuevas grietas importantes ni evidencia de que el magma hubiera salido por un nuevo punto en la superficie.
🔥 El volcán todavía permanece altamente presurizado
El reporte del USGS del 2 de octubre señala que la intrusión no se había reactivado durante las 24 horas anteriores, aunque continuaban los terremotos debajo de Halemaʻumaʻu. Ese día se registraron 59 terremotos superficiales en la región de la cumbre y el mayor alcanzó magnitud 3,5. El nivel de alerta volcánica permanecía en WATCH y el código de aviación en ORANGE.
👀 ¿Qué podría ocurrir ahora?
Los científicos advierten que las condiciones pueden cambiar rápidamente. Podría producirse otro episodio de fuentes de lava, el magma podría salir por alguna fractura existente o podría introducirse nuevamente en otras zonas bajo la cumbre. Esto no significa que se haya predicho una gran erupción, sino que el USGS continúa vigilando de cerca la evolución del volcán y sus señales sísmicas y de deformación.