!Min-ho descubrió que Soo-jin sabía mucho más de lo que parecíaDespués de encontrar su automóvil con las cuatro gomas pinchadas, Min-ho perdió el control y comenzó a gritar en medio del estacionamiento. Soo-jin se marchó sin mirar atrás, convencida de que por fin había cerrado aquel capítulo de su vida. Sin embargo, esa misma noche recibió una llamada de su banco: alguien había intentado retirar una enorme cantidad de dinero de su cuenta. Cuando revisó las notificaciones, descubrió que la solicitud estaba vinculada a una autorización que Min-ho le había pedido firmar meses atrás.
La amante cometió un error imperdonable
Al día siguiente, Soo-jin recibió una fotografía de Min-ho y su amante entrando en una joyería de lujo. Debajo aparecía un mensaje: «Él no solo te engañó. También le prometió a ella una vida que estaba pagando con tu dinero». Soo-jin investigó las transferencias y descubrió varios movimientos sospechosos. Furiosa, decidió reunir todas las pruebas antes de enfrentarlo de nuevo. Esta vez no quería discutir: quería descubrir hasta dónde había llegado la mentira.
Min-ho apareció fingiendo estar arrepentido
Esa tarde, Min-ho llegó al apartamento de Soo-jin con flores y una expresión de tristeza. Le aseguró que la otra mujer no significaba nada y que todo había sido un error. Soo-jin dejó las flores sobre la mesa y le mostró los registros bancarios. Él se quedó mudo al ver las cantidades. «¿Pensaste que nunca me daría cuenta?», preguntó ella. Min-ho intentó quitarle el teléfono, pero Soo-jin lo apartó y le ordenó que saliera de su casa.
La amante reveló una verdad inesperada
Cuando Min-ho se marchó, su amante, Hye-rin, apareció en la puerta. Soo-jin esperaba otra provocación, pero la joven estaba llorando. Confesó que Min-ho también le había mentido a ella y que le había prometido casarse después de conseguir el dinero. Antes de irse, Hye-rin le entregó una memoria USB y susurró: «Aquí está la prueba de que no eras la única mujer a la que estaba utilizando». Soo-jin la conectó a su computadora y comenzó a revisar los archivos.
El video que podía destruirlo todo
En la pantalla apareció Min-ho hablando con un desconocido sobre un plan para quedarse con los ahorros de Soo-jin y desaparecer. Pero, justo cuando ella intentó guardar la grabación, recibió una llamada de un número oculto. Una voz masculina le advirtió: «Si entregas ese video, no solo destruirás a Min-ho… también descubrirás quién lo ayudó desde el principio». Soo-jin miró la pantalla aterrada. En el último segundo, apareció un nombre que conocía demasiado bien: el de su propio hermano.