Su-ah salió del restaurante con los ojos llenos de lágrimas, pero se juró que jamás volvería a llorar por Tae-yang. Mientras caminaba bajo la lluvia, su teléfono comenzó a sonar sin parar. Era él, llamándola una y otra vez. Finalmente, Su-ah contestó y escuchó su voz desesperada: «¡Por favor, no me abandones! ¡Lo que viste no cuenta toda la historia!». Ella apretó los dientes y respondió: «¡Te di cinco años de mi vida y tú me pagaste humillándome con mi mejor amiga!».
TAE-YANG DESCUBRIÓ QUE HYE-RIN LE HABÍA MENTIDO
Al regresar a la mesa, Tae-yang agarró a Hye-rin del brazo y le exigió una explicación. «¡Me dijiste que Su-ah ya no me amaba! ¡Me juraste que ella estaba con otro hombre!». Hye-rin apartó la mirada, incapaz de responder. Él abrió el teléfono de ella y encontró mensajes que lo dejaron helado: su mejor amiga había inventado historias para separarlos. «¡Me manipulaste!», gritó Tae-yang. Hye-rin rompió a llorar y confesó: «¡Lo hice porque llevo años enamorada de ti!».
EL REGALO QUE ESCONDÍA UNA VERDAD
A la mañana siguiente, Su-ah recibió una llamada del joyero que había preparado el anillo de compromiso. El hombre le dijo que Tae-yang había regresado para devolverlo, pero que antes había dejado un sobre a su nombre. Dentro había una fotografía antigua de ambos y una carta escrita meses atrás. En ella, Tae-yang explicaba que llevaba tiempo planeando pedirle matrimonio y que había ahorrado durante años para comprar aquel anillo. Su-ah lloró al leer las últimas palabras: «Si algún día te pierdo, quiero que sepas que mi intención siempre fue construir una vida contigo».
HYE-RIN APARECIÓ PARA PEDIR PERDÓN
Esa misma tarde, Hye-rin llegó al apartamento de Su-ah con el rostro hinchado de tanto llorar. Se arrodilló frente a ella y suplicó: «¡Por favor, perdóname! ¡No quería perder nuestra amistad!». Su-ah la miró con una mezcla de tristeza y rabia. «¡Una amiga de verdad no intenta robarte la felicidad a escondidas!». Hye-rin confesó entonces que Tae-yang nunca le había prometido dejar a Su-ah; había sido ella quien había aprovechado sus momentos de debilidad para acercarse a él. Su-ah abrió la puerta y le dijo fríamente: «Vete. No vuelvas a llamarme amiga».
LA LLAMADA QUE CAMBIÓ TODO
Cuando Su-ah creyó que por fin podría empezar de nuevo, recibió un mensaje de un número desconocido. Era una fotografía de Tae-yang entrando en un hospital junto a una mujer mayor. Debajo había una frase inquietante: «Antes de rechazarlo para siempre, tienes derecho a conocer la verdad». Su-ah llamó inmediatamente al número, pero una voz desconocida respondió: «Señorita Su-ah, hay algo sobre Tae-yang que él nunca se atrevió a contarle». Ella quedó inmóvil, apretando el teléfono contra su oído. ¿Y si la traición que había presenciado escondía un secreto todavía más doloroso?